La arrogancia y la impunidad con que las oligarquías controlan la UE ya no tiene límites y prueba de ello es reelección de Ursula Pfizer von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea.
Los próximos años la UE será gobernada por una triunvirato de pánico: Los populares de extrema derecha, los socialistas y demócratas de derecha y los liberales con los verdes de derecha y extrema derecha. Los italianos de la Alternativa Verde votaron por la señora Von der Leyen, con eso se dice, si no todo, mucho.
La señora aristócrata y con casos de corrupción por el asunto de las vacunas, es la marca alemana hoy. Un icono del europeismo con deriva hacia el fascismo, no en los Le Pen y los Abascal, que son solo los dobermanns, sino de los que llevan la etiqueta de demócratas como patente de corso.
Von der Leyen significa la garantía de la defensa de los intereses de las grandes finanzas y de las multinacionales y, sobre todo, de la línea de guerra contra Rusia.
No es casualidad que, dos días antes de su reelección, el propio Parlamento Europeo votara una resolución sobre Ucrania, que representa una nueva y más dura declaración de guerra a Rusia.
Un documento que, en perfecta continuidad con la cumbre de la OTAN, de la cual la UE se ha convertido en una filial obediente, celebrada en Washington una semana antes, pretende también servir de apoyo al componente más belicoso de una política estadounidense en fibrilación y aunque no todos los que votaron a favor de esa resolución apoyaron a Von der Leyen (y viceversa)
Ese documento es la clave para entender no sólo la opción de confirmar al ex ministro de Angela Merkel al frente de la UE con ánimos belicosos in crescendo.
Esta resolución fue aprobada con 495 votos a favor, 137 en contra y 47 abstenciones.
Su contenido es muy claro: Rusia debe ser derrotada y hecha pedazos.
En detalle, se pide un retorno a las fronteras de 2014, se apoya el llamado "plan de paz" de Zelensky, se afirma la irreversibilidad de la elección de permitir a Ucrania ingresar en la OTAN, Hungría es amenazada con sanciones por la visita de Orban a Moscú.
El resumen de esta línea se resume en el «firme compromiso de la UE de proporcionar apoyo político, financiero, económico, humanitario, militar y diplomático durante el tiempo que sea necesario para garantizar la victoria de Ucrania».
Ciertamente, la resolución no carece de indicaciones concretas sobre cómo lograr la victoria.
Mientras tanto, el Parlamento Europeo «pide a la UE y a sus Estados miembros que aumenten su apoyo militar a Ucrania durante el tiempo que sea necesario y en cualquier forma que se solicite».
Pero para no equivocarse, se invita a los Estados a apoyar militarmente a Ucrania con al menos el 0,25% del PIB, que se suma a los 40 mil millones de dólares al año ya decididos en el seno de la OTAN. Por lo tanto, los 95 mil millones de euros de ayuda (principalmente militar) que la UE y sus miembros ya han dado a Ucrania (más los 21 ya asignados para 2025) ¡todavía no son suficientes!
Pero hay más. Si bien Rusia debería verse obligada a pagar daños de guerra, el Parlamento Europeo no sólo apoya el uso de los ingresos de los activos rusos incautados por la UE y el G7, sino que pide la confiscación permanente de estos activos, así como el mantenimiento y la extensión de los Sanciones a Moscú.
Pero, como han demostrado dos años y medio de guerra, las sanciones y la ayuda económica a los títeres de Kiev no son suficientes.
De ahí la petición a los Estados miembros de aumentar las actividades de entrenamiento para los soldados ucranianos, aumentar y acelerar el suministro de armas a Kiev y desarrollar industrias militares para apoyar el esfuerzo bélico.
Una elección belicista condensada en el pasaje fundamental en el que el Parlamento Europeo «apoya firmemente la eliminación de las restricciones al uso de los sistemas de armas occidentales suministrados a Ucrania contra objetivos militares en territorio ruso».
A los votos de la mayoría de Von der Leyen, se sumaron no solo los verdes italianos sino algunos votos del grupo La Izquierda, con lo cual demuestra públicamente cuán izquierda es
Entre las formaciones de izquierda que no se opusieron a la resolución, hay que destacar el voto incluso favorable de La France Insoumise y otras delegaciones del norte de Europa, así como la abstención de Syriza, los españoles de Sumar, los vascos de EH Bildu, el PTB belga y dos de los tres parlamentarios de Linke. ¡Lo hicieron incluso peor que el Movimiento Cinco Estrellas, que votó en contra!
Un triunfo gravísimo que trae a la memoria el voto a favor de los créditos de guerra expresado por los partidos socialdemócratas en 1914.
¡Una verdadera lástima!
Las dos votaciones que tuvieron lugar en la Cámara de Estrasburgo con dos días de diferencia, si bien confirman la imposibilidad de cualquier reforma de la UE, nos muestran la profundidad y la irreversibilidad de la elección beligerante de las oligarquías que guían las decisiones básicas de la Unión. La UE no sólo piensa ahora como una simple rama de la OTAN, sino que en realidad encarna sus impulsos más belicosos y rusófobos.
Para sacar a nuestros países de la guerra hay que salir de la UE y del euro, pero quién va a votar la salida si "nuestra izquierda más extremista"vota Von der Leyen.

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