DAMASCO BIEN VALE UNA MISA

 

Baerbock es el megáfono principal en Europa de  todos los crímenes (recientes y pasados) de la OTAN. Comprometida en primera persona en los cambios de régimen, sanciones, guerras híbridas y calientes contra todos aquellos países que no cumplen al rajatabla el  sistema de "reglas gobernantes" occidentales, la ministra alemana  acudió  de visita oficial a Damasco.

  El objetivo era brindar con el nuevo ocupante amigable con la OTAN y exigir el resultado del trabajo realizado desde 2011. Con el país ocupado por grandes porciones y arrasado a nivel militar por el régimen de Tel Aviv, las columnas de la UE aparcieron ante el cadáver sirio, pero después de Estados Unidos, Turquía e incluso (increíblemente) después del régimen de Kiev.

Acompañado del francés Jean-Noel Barrot, Baerbock entró en el palacio presidencial de Damasco. Pero en algún momento algo salió mal. 

Al Jolani, el terrorista reformado y rehabilitado por obra y gracia de la CIA, saludó al ministro francés, pero no así a la señora ministra alemana, porque la primera ministra alemana es una mujer. 

  Ese héroe que les ha devuelto Siria al redil de la OTAN sigue siendo el representante de ese fundamentalismo contra el que Alemania  "ha luchado" con la bandera del laicismo y la razón sobre sus discursos. 

 Pero si se ha de elegir entre esos derechos de las mujeres y la razón de estado, la ministra elige la razón de estado y sonríe humildemente con un "pelillos a la mar" 

La prensa occidental no ha dado importancia a este detallito sobre el plan para  los derechos de las mujeres que un miembro de Al Qaeda tiene para la nueva "Siria liberada"

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